La Fundación Parentes financia un proyecto en el sur de Etiopía para sufragar los gastos originados por la reparación y ampliación de la escuela de los Misioneros Combonianos en Yirgalem, una ciudad en la que se ha producido un gran incremento de la pobreza debido al éxodo rural y la falta de oportunidades de empleo en el centro urbano.